De pronto escuchas a tu chiquitín
decir algo negativo o inapropiado te sorprendes y dices: “deja ya de ser tan
negativo” o “ de donde sacas ese comentario? Todo va a estar bien tranquilo!”,
piensas que eso es algo muy tonto para estresarse.
Bueno, pues el cómo responden nuestros
jóvenes y niños ante las situaciones diarias son en la mayoría producto de
acciones aprendidas de parte nuestra; cada uno de nosotros somos en gran parte lo que nos enseñaron
a pensar (lo que nos decían), nuestras reacciones automáticas ante la vida son
las actitudes aprendidas (lo que veíamos que hacía nuestro entorno adulto).
Te has fijado si diariamente en la
vida que compartes con tus hijos o familiares menores se usan afirmaciones
negativas o positivas ante cada suceso?
Te has detenido a pensar si como resuelves las cosas es así como él o ella aprenderá a resolverlas?.
Aunque si
bien es cierto que lo que cada persona decida hacer a medida que crece
independientemente del entorno en el que haya estado, de cierta forma si
influyen algunos aspectos de los cuales somos
gestores como adultos.
Así que en primer lugar te
comento que las cosas que parecen de poca importancia para nosotros de adulto,
para los chicos es su problema o dilema más importante por resolver, por ello
ayudarás de la siguiente forma:
- Hablaras con respeto sobre su preocupación.
- Enseñaras de forma amorosa y amigable a calmarse.
- Le llevaras a pensar en las posibles soluciones, pensar en positivo, es decir, que cosas sí se puede hacer.
- Les ayudaras a entender los diferentes posibles escenarios y a aceptar lo que siga de la mejor manera.
Y por último tratar de seguir el proceso que acabas de llevar con ellos para solución de conflictos en tus propios problemas!. Recuerda que:
Enseñar no es dar clase, es dar ejemplo.
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